Lecturas de domingo

  • Cuando los dobladores son los protagonistas: artículo en la Esquire sobre el corto “Para Sonia” de Sergio Milán, que concursa en el JAMESONNOTODOFILMFEST y que me ha parecido una maravilla.

  • Elon Musk: The World’s Raddest Man: Elon Musk ha invitado a Tim Urban a ver sus fábricas de Tesla y SpaceX para que transmita más interés a la población sobre las nuevas necesidades globales que intenta resolver, y Tim Urban nos lo cuenta.

  • “Para tener éxito hay que ser un monstruo, un inadaptado y estar loco”: dicho por la ex mujer de Elon Musk. También hay que tener en cuenta el reverso de la moneda. Un artículo interesante y corto de El Economista.

  • Future Of Work: Mindfulness As A Leadership Practice: un artículo muy interesante de Jeanne Meister para Forbes sobre los beneficios de la práctica del Mindfulness y cómo se está viendo corroborado con varias empresas importantes de distintos tipos y filosofía –desde Google a Goldman Sachs– promoviendo dicha actividad entre sus empleados. El Mindfulness es un ejercicio mental que yo también he comenzado a practicar estas últimas semanas a través de Headspace, que ofrece 10 días de prueba más posterior suscripción y que me está gustando bastante (ya voy por la tercera tirada de 10). Aparte de la sensación placentera de relajación que obtienes tras cada sesión, supone un entrenamiento de la mente muy sano y efectivo para ser capaces de mantener mejor la atención, tanto en nuestras actividades diarias y nuestro entorno como conectando con nosotros mismos, es decir, ser más realistas y conscientes de nuestras sensaciones físicas y mentales, lo cual nos da una mayor claridad y solidez, y una capacidad de calibración mayor. Ser capaces de mantener la vista fija en la realidad propia y aceptarla. Sin duda es un asunto curioso sobre el que se puede comentar bastante.

  • La envidia y el síndrome de Solomon: de Borja Vilaseca para El País en mayo de 2013, sobre un experimento que demuestra una realidad muy cruda sobre nuestra psicología social y la bestial influencia que sobre nosotros pueden tener los demás. Un gran trabajo.

  • How (And Why) To Travel Alone: me ha gustado mucho este post de un americano llamado Alex Schiff en Medium sobre su experiencia de reset viajando por Europa solo. Me parece perjudicial, en línea con el artículo anterior sobre las presiones sociales, el estigma que a veces transmitimos en diferentes culturas sobre el hecho de realizar actividades solo, y ser capaz de disfrutar y aprovechar las ventajas que tiene la soledad, especialmente en determinados momentos. El realizar actividades con gente o solo es algo que, como todo, tiene puntos positivos y puntos negativos respectivos y depende de diversas circunstancias personales, pero por otra parte siempre se debe ser consciente de que hay que buscar cierto equilibrio entre ambas, y de que algunas veces será mejor una, y otras veces otra. No es una obligación llamar a alguien para que te acompañe, tiene que haber variedad. Hay que ser realistas y y honestos con nosotros mismos –y no con lo que vayan a pensar los demás– para saber decir cuándo necesitamos estar solos con nosotros mismos, y cuándo no, sin tener que sentirnos por ello unos marginales desarraigados. Lo que cuenta este americano sobre lo feliz que fue viajando solo es una prueba de ello, y estoy seguro de que para él fue una experiencia tremendamente enriquecedora que le hizo más sabio, no solo por la cantidad de experiencias nuevas que vivió en Europa, sino por el saber disfrutar y aprender observándose a uno mismo mientras tanto. A la mayoría de nosotros nos vendría muy bien algo similar.

  • Ronaldinho, rey breve: artículo de Carlos Zúmer para la Jot Down sobre la ascensión meteórica y posterior declive de Ronaldinho. Aparte del aspecto sentimental y estético que supone recordar las maravillas que consiguió hacer, también es una historia interesante no solo de talento, sino también de la motivación para explotar ese talento, qué causas son las que nos pueden empujar a dar lo mejor de nosotros mismos, y los peligros que el éxito trae cuando tocamos techo y no nos hemos planteado nuevos límites a los que progresar y por los que pelear. Es un claro ejemplo de cómo la felicidad no viene dada por conseguir un logro puntual, que nos da una satisfacción instantánea tras la cual puede no quedar más que vacío, sino por un progreso y un camino de muchos incrementos pequeños, de una lucha contra uno mismo que de por sí ya constituye nuestro objetivo. No trabajar por metas discretas que tras superarse se pierden, sino por pautas convertidas en virtud.

  • No te culpabilizo por lo que haces, hija mía. La culpa es del demonio: la opinión de Tsevan Rabtan es sin duda de las que más respeto en casi cualquiera de los temas que suele tratar en su blog, en Jot Down donde colabora, y antes en Twitter. Supone muchas veces una gran cura ante la irracionalidad y el engaño al que muchas veces nos incitan las masas y los medios. Cuando individuos recalentados intentan vestir de racionalidad y vendernos como algo moral e intelectualmente superior aquello que no responde sino a meras pulsiones irracionales, Tsevan Rabtan pone de manifiesto con brutal lógica y brillantez las contradicciones que todo pensamiento irracional y erróneo trae consigo. Y es realmente ilustrativo, porque muchos de los temas que a veces nos incitan a tratar de forma banal e intuitiva –usando el sentido común, como quien dice– resultan ser más complejos y menos intuitivos de lo que al inicio pensamos, y requieren un poco más de disección y profundidad. Esta es una de sus grandes luchas personales, y es gracias a ella y a sus esfuerzos por lo que aprendo tanto con muchos de estos artículos que me incitan a pensar y a revisar mis razonamientos, y que recomiendo como lectura obligatoria.

  • ¿Necesitamos más científicos?: artículo de Cristina F. Pereda para El País sobre la cuestión de promover más o menos los estudios de Humanidades en el sistema educativo, frente a las más pragmáticas disciplinas de Ciencias. En mi opinión, un sistema educativo responsable no debe buscar solo la inserción laboral rápida y fija de los individuos, y medir la conveniencia de una carrera u otra en función de las perspectivas profesionales que ofrezca. Eso me parece una actitud demasiado simple y cortoplacista, que deja de lado otras cuestiones de largo plazo y de conjunto, como qué tipo de personas y personalidades estamos fomentando, si tienen pensamiento crítico y si son capaces de razonar por si mismos y de forma consecuente con unos determinados valores fundamentales. La verdad, me dan un poco de miedo estos dirigentes que solo buscan bajadas en las cifras del paro en el tiempo que dure su mandato, incrementando la mano de obra en industrias tecnológicas de rápida expansión y absorción, y creando sociedades con ejércitos de ingenieros que se meten en esta carrera tecnológica, sin unos criterios fundamentales y una sociedad con capacidad de reflexión que antes sepa debatir y responder a los diferentes dilemas morales que el desarrollo trae consigo. Aparte de esto, y tal y como defienden los educadores que luchan por un mejor sistema educativo, no dudo de los beneficios que las Artes y Humanidades pueden aportar al individuo –ingeniero o no– en la base de su aprendizaje, tanto para una eventual labor de técnico, como para el resto de aspectos de su vida.
Lecturas de domingo